CHÍA

México es centro de origen y domesticación de las semillas de chía (Salvia hispanica) y chan (Hyptis suaveolens). Chian en náhuatl, planta para sacar aceite. El cultivo de la chía entre los pueblos mesoamericanos era posiblemente el tercero en importancia, después del maíz y el frijol. Las semillas eran ofrendadas a los dioses, tributo, objeto de trueque, alimento y medicina. Fuente de energía para travesías prolongadas y sustento para los guerreros, combinadas con maíz. Tostadas y molidas convertidas en harina, era aprovechada para la preparación de pinole y bebidas; podía ser almacenada por largos periodos, al igual que ser transportada con facilidad en viajes largos. Los artesanos de la época usaban el aceite de chía en la preparación de pinturas y a manera de barniz, que otorgaban a las piezas brillo y resistencia al envejecimiento.
Sin embargo a pesar de esta relevancia, fue sustituida por otros cereales que introdujeron los conquistadores, y desapareció casi totalmente en las mesas mestizas de las ciudades durante el virreinato.
Hoy la presencia de la chía en los hábitos alimentarios de los mexicanos pervive en las poblaciones de las regiones Pacífico Sur y Altiplano Sur, que continúan cultivándola y consumiéndola. Curiosamente el mayor productor está localizado en la Región Altiplano Central (Jalisco).
Planta herbácea de flores rojas (masculinas) y blancas (femeninas); frutos a manera de cápsula oval, que guardan numerosas semillas ovaladas de color gris a rojizo, ricas en mucílago, fécula y aceite.
Las semillas son la fuente vegetal de mayor concentración de ácidos grasos Omega 3, gran cantidad de antioxidantes, proteínas, fibra y carbohidratos benéficos; ingerirlas diariamente beneficia la salud cardiovascular, facilita la digestión, aumenta la inmunidad, mejora la movilidad y el funcionamiento de las articulaciones, refuerza los niveles de energía y concentración.
En México, una de las maneras de preparación y consumo de estas semillas, es en agua fresca. Las semillas se remojan en agua, liberando el mucílago, al cual añadimos jugos de vegetales, cítricos u otras frutas dulces. También se emplean en la elaboración de atoles, tamales, panes artesanales, salsas o como decoración.
Los brotes tiernos (tallos, hojas) los aprovechamos como verdura tanto cruda en ensaladas, como en caldos o guisos.

Recetas

Camarones en aguachile verde
Agua de chía con limón