GUAJES

Las calabazas y otros frutos que al secarse sirven como recipientes, forman parte del menaje del hogar desde hace miles de años, y se les conoce genéricamente como guajes. Existen numerosas evidencias de su aprovechamiento en el México antiguo a través de las exploraciones arqueológicas y de los códices.
Puestas a secar, raspadas y pulidas, se siguen usando, sobre todo en las regiones del altiplano central y el sur sureste del país. A lo largo de los años se han desarrollado técnicas de decoración que van desde el esgrafiado sobre el guaje al natural con representaciones de la vida cotidiana hasta las muy sofisticadas calabazas recubiertas con las técnicas del maque o de la laca de los estados de Michoacán, Guerrero y Chiapas.
Ejemplos vivos del uso actual de estos recipientes son los que se elaboran en Chiapa de Corzo, llamados xicalpextles, que usan las mujeres —sobre todo en la región zapoteca de Oaxaca— para transportar frutas y otros productos sobre la cabeza; los que sirven para tomar pozol (bebida tradicional) en Tabasco; los decorados en rojos encendido de Acapetlahuaya en Guerrero, para beber atole; los que llevan por la calle en Colima, tapados con una servilleta muy almidonada, ofreciendo tuba (bebida tradicional); los pumpos y toles de Chiapas para el pozol, y para guardar calientes las tortillas; los que decoran con chaquira los huicholes en el altiplano central para sus ceremonias rituales.